6to Encuentro Nacional de la Red Argentina del Paisaje
La construcción social del paisaje
Paisajista Roberto Mulieri
Presidente Red Argentina del Paisaje

Si hablamos de la Construcción Social del Paisaje, estamos hablando de la sociedad, de LOS ciudadanos de las ciudades y de los paisajes con identidad patrimonial y también de los paisajes emergentes. Hablamos de las ciudades imaginarias, ideales como son la calidad de vida de Viena, la riqueza cultural de Berlín, el perfil innovador de Ámsterdam, la capacidad de reinventarse de Medellín, la eficiencia del transporte en Curitiba, etc. Los modelos pueden variar; pero de lo que no hay duda, es de que, éste es el siglo de las ciudades y por lo tanto de sus paisajes.

Es el siglo las ciudades y de sus paisajes si entendemos al paisaje como un producto social, como la proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado desde una dimensión material, espiritual, ideológica y simbólica.

A partir del año 2007 se viene hablando de que la proporción de personas que habitan en las ciudades, es del 50% de la población. Y las estimaciones para 2050 son abrumadoras: 7 de cada 10 seres humanos vivirán en ciudades.

Si a estos vaticinios le agregamos que aumenta la temperatura del planeta y el nivel del mar, o los vaticinios que hablan de una mayor cantidad de mega-ciudades no planificadas, el debate acerca de las ciudades se pone sobre la mesa y cambia la posición de las ciudades en este debate al ubicarlas como los actores clave del actual entramado mundial.

En el ejercicio de pensar lo urbano, con visión de futuro, no en abstracto, sino con los pies en la tierra, los especialistas hacen foco en ciertas variables específicas para las próximas décadas: la sustentabilidad, la eficiencia energética, la innovación, la apuesta por el rescate cultural, la planificación de los espacios con mirada holística, la capacidad de resiliencia que dentro de la jerga paisajística significaría, lograr que una ciudad se reinvente como Medellín o sea capaz de recuperarse sin demasiados traumas de una catástrofe climática o reconvertirse frente a los flagelos de la delincuencia, la droga, la violencia o las duras facetas de la desigualdad y la exclusión. 

Dice Leo Hollis, que hacia el final de este siglo, el 99% de la población va a ser urbana, y que esta proyección lo cambia todo.

Estamos obligados a planificar y ordenar el territorio y el crecimiento futuro.
Pero ¿con qué principios? Obviamente, entendiendo el valor de la tecnología al servicio de la sustentabilidad, pero lo más importante de todo es lo que llamamos "urbanismo social".

Dejar de mirar las ciudades como espacio para edificios, estructuras, centros financieros y de especulación inmobiliaria y empezar a pensar en las personas que las habitan y en la construcción social de sus paisajes.  

Aunque los desafíos futuros puedan impactar en forma variable, el hecho de que la población sea más longeva, el clima más incierto, la contaminación un mal más común, coloca a cualquier ciudad y sus paisajes en una situación de barajar y dar de nuevo. 

Pero a su vez, éstas tienen más dinámica propia dispuestas a establecer vínculos entre ellas, cómo las redes.  Con espíritu colaborativo y no competitivo.

Así lo evidencian las asociaciones que surgen, como la Asociación Mundial de las Grandes Metrópolis, El Pacto de los Alcaldes, la Red de Mercociudades, la Sociedad Latinoamericana de Ecología Urbana y la Red Argentina del Paisaje.

Eduardo Gorsch, dice que lo que hoy importa de una ciudad es "cuan vivible es"
Hay ciertas discusiones que no se están dando a nivel de los Estados, pero que son fundamentales para las ciudades. Y que las obliga a auto-gestionarse y a comenzar a tener voz propia. De ahí la importancia de los Observatorios del Paisaje como estrategia.  Los Observatorios son ámbitos de discusión fundamentales para las ciudades  y que las obliga a auto - gestionarse y tener voz propia.

Comenzando por escalas más pequeñas y con mayor flexibilidad en la gestión: muchas ciudades son además fuente de innovación en políticas de ordenamiento del territorio y también son modelos replicables, o sea que, se pueden trasladar o adaptar a otros lugares.

En este barajar y dar de nuevo, cobran un rol especial los actores sociales del paisaje que cada vez se van involucrando más en el debate sostenido sobre la protección, gestión y el ordenamiento del paisaje y también sobre el manejo del mismo.

Enfatizo el tema de los actores sociales del paisaje, porque el paisaje lo concebimos con la sociedad que lo lee, lo utiliza, lo simboliza, y lo integra a su proceso cultural totalizador.

En la medida que percibamos, pensemos, sintamos y actuemos para defender nuestro patrimonio paisajístico, estaremos defendiendo también nuestra propia identidad.

Si queremos abordar los problemas del paisaje a gran escala, tal vez, estemos perdidos  dada su complejidad en el entramado de la ciudad. Pero es importante la comprensión global de la problemática y la intervención a escala local en este proceso de militancia paisajística en la cual como Red Argentina del Paisaje estamos enrolados.

A partir de todo lo dicho ahora, recorreremos nodo por nodo con sus intervenciones a escala local, pero desde una perspectiva global.

Desde el Norte hasta el Sur. Desde San Luis hasta El Calafate.

Relacionaremos paisaje con ambiente, porque el tema del ambiente integra de una manera holística las distintas problemáticas del paisaje, porque este tema tiene que ver más con el futuro de los ciudadanos y de la humanidad, que con las fábricas que echan humo y la conservación de algunas especies.

Porque no es el ambiente físico lo que limita a la sociedad, sino que es el modelo social el que limita la apropiación de los recursos naturales y sus paisajes a esta sociedad.

Es necesario tener mayor conocimiento de nuestro medio, pero no es suficiente el conocimiento técnico, sino la movilización creciente que active a las fuerzas sociales en la tarea de valorar, conservar y manejar nuestros paisajes.

Esa tarea se debe realizar conjuntamente con aquellos funcionarios y administradores más permeables, universidades, profesionales y el conjunto de la sociedad participando en la elaboración de las políticas en la toma de las decisiones y en el control de la gestión.

En este sentido los Observatorios del Paisaje, inspirados en el modelo de Barcelona, abren puertas y esperanzas sobre modelos de gestión posibles.

Conocer y estudiar nuestros paisajes, preguntarnos qué paisaje tenemos, que paisaje queremos, y trabajar para conseguirlo, es el desafío.

Nos nos es ajeno el debate sobre la sustentabilidad y los paisajes sustentables.

El desafío es demasiado importante y nos sentimos confortados con la seguiridad de que ésta es una preocupación mundial que se está globalizando.

Desde la definición del informe Bruntland en 1987, se suele adoptar por definición, que la sustentabilidad es lograr que las próximas generaciones puedan disfrutar de los mismos y mejores servicios ambientales que hoy disfrutamos. Quizás nos parece más consistente la definición de que la sustentabilidad compromete una visión integrada, holísitca de hacer compatibles el crecimiento económico, la justicia social, la armonía con la naturaleza y la conservación de la biodiversidad.

Tampoco nos es ajeno el hecho de poner en valor los aspectos ambientales, culturales, históricos y perceptivos del paisaje que lo convierte en un derecho inalienable para la población que se reconoce en ellos.

Afirmamos el compromiso de seguir profundizando el tema del paisaje como un bien social que deberá ser jurídicamente protegido.

Y es por todo lo expuesto, que bregamos por el derecho al paisaje.

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