6to Encuentro Nacional de la Red Argentina del Paisaje
Parques Huerta, un paisaje productivo en el sistema ambiental urbano.
Ing. Agr. Angela Villa de Moros
Nodo Rosario

Rosario, una ciudad de 1.000.000 de habitantes, que creció en relación a su puerto, que sacaba y saca aún hoy la mayor parte de la producción de la pampa húmeda, la zona más rica de nuestro país. En los últimos años su periurbano se ha ido deteriorando por la agricultura industrial y las inversiones inmobiliarias que compiten por el uso del suelo. Una ciudad que necesita abastecer de productos saludables a su población, y mantener áreas que brinden servicios ambientales, entre ellos corredores de biodiversidad.

El desafío como grupo fue tomar un paisaje del hombre urbano, pero que no solo sirviera como espacio contemplativo y de recreación, sino que asumiera un rol ambiental, social, cultural y ecológico. Un sistema ambiental humano complejo, en todos sus aspectos.

Así nos encontramos en un proceso de construcción de la historia en la ciudad de estos espacios, que si bien se remontan muchos años antes, hacen su eclosión masiva a partir de la crisis del 2001, en la cual sirven de sostén moral y económico a muchas familias. Las huertas que ya venían desarrollándose a lo largo de espacios libres y laterales de las vías, a través del programa de agricultura urbana de la municipalidad y del esfuerzo de quienes se pusieron al hombro la gente y buscaron medios, convenios y ayuda externa, logrando "contener" dignamente a quienes se acercaron en un proceso de intercambio de conocimientos y recursos.
El espacio que visitamos, ubicado en la zona sur de Rosario, frente al puerto, fue el Parque Huerta La Tablada. Lo hicimos en compañía del director del programa y quien ha venido trabajando con intelecto, cuerpo y alma.

El lugar nos recibió con los brazos abiertos en la persona de Rubén, un chaqueño que desde hace años recorre ciudades buscando mejoras laborales, pero que no olvida sus raíces, su tierra, las enseñanzas de su padre y el pequeño tractor con el que trabajaba el campito familiar con sus numerosos hermanos, desde los 10 años…

"Aquí encontré de nuevo mis raíces, le enseño a la gente a trabajar la tierra, queremos ampliar un poco la huerta en un sector cercano a un grupo de viviendas para sumar a la gente que vive ahí, nos han robado el alambrado de ese extremo y la última semana parte de las calabacitas, pero si la gente del barrio forma parte de la huerta ayuda a cuidar, no todo es fácil, nos haría falta un tractorcito viejo para mantener el corte de la maleza en los bordes….

Y nos presenta a un joven que arranco hace solo 6 meses en la huerta y que nos muestra con orgullo su producción, la verdura que ya está para cosechar, lo que sembró, la tierra que está preparando..., hay un presente lleno de orgullo y una esperanza de futuro en cada uno de los surcos…

Llega un hombre con más de 80 años acompañado de su nieto, Rubén nos relata "es jubilado del Swift" el frigorífico más grande de la zona, que marco el desarrollo junto con el puerto de la zona sur de la ciudad. El chico permanece junto al abuelo observando el trabajo; "va a ser un buen huertero, es el comentario de Rubén sobre el niño mientras le estrecha la mano"….

En la recorrida nos muestra, los lomos trabajados para sembrar, como engorda la tierra con abono natural, las combinaciones de verduras con gusto estético, la rúcula morada proveniente de la semilla de intercambio con otros huerteros del país, como se arma el paquete y se ata, las plantas de semilla de cosecha propia, los cultivos tradicionales y los traídos por cada integrante de la huerta su zona: la mandioca, la papa del aire, el tabaco.

Todo lo vivido no se puede relatar porque hay sensaciones que no se pueden traducir en palabras, el orgullo que se ve en la persona, la forma en que se para frente a nosotros, la dignidad del trabajo….

Cuando nos reunimos con otros dos representantes del grupo dan recetas de cómo utilizan las verduras de su lugar de origen, muestran como secan el tabaco, como preparan las semillas para sembrar, las calabacitas más grandes…. y con una generosidad que los que habitamos la urbe hemos perdido ofrecen todo… hasta compartir con nosotros el locro casero del día del trabajador, su música, su cultura… que debiera ser la nuestra….

El sol que va bajando, el río al otro lado de la avenida, el canto de los pájaros, la luz sobre los surcos trabajados, sembrados, repletos de verde y los que están en espera de la siembra, es la vida… y la urgente necesidad de darle valor, de recuperar en cada persona los valores que lo hacen parte del paisaje….

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