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Editorial

La rápida propagación de la pandemia, una variedad más contagiosa de coronavirus, desató una crisis sanitaria, económica y política global acompañada de fuertes dosis de paranoia y xenofobia. Sin embargo la responsabilidad de la epidemia no es de un país o de un animal en particular, sino de un modelo de desarrollo que arrasa con la naturaleza promoviendo encuentros inesperados entre microbios animales y el cuerpo humano. El coronavirus reveló las desigualdades ocultas en la sociedad. En tan corto intervalo, la plaga ha provocado una auténtica crisis sistémica y una interrogación sobre el sentido mismo de la civilización humana y su sistema de desarrollo sumado al debate sobre el rol del estado. La pesadilla que estamos viviendo ya ha cambiado nuestras sociedades y por lo tanto a nuestros paisajes. El primer toque de queda en tiempos de paz. La vida ha sido completamente perturbada. Por primera vez se suspenden todas las guerras. Los ejércitos son atacados por el virus. ¿Còmo será el planeta cuando termine la pandemia? El mundo va a necesitar voces autorizadas, con carisma y fuerza simbólica, con una visión nueva sobre la relación de la sociedad con la naturaleza y también sobre este modelo de producción que lleva decenios de saqueo de los bienes de la tierra y la modificación del clima. Se advierte que la destrucción humana y de la biodiversidad está creando las condiciones objetivas para que nuevas enfermedades aparezcan... "La deforestación, apertura de nuevas carreteras en zonas boscosas, la minería y la caza son actividades implicadas en el desencadenamiento de diferentes epidemias." (Alex Richter Boiz). Las incertidumbres son numerosas pero lo que es real es que una gran parte de la humanidad no puede seguir viviendo en un mundo tan injusto, tan desigual y tan ecocida. No queremos volver a la normalidad, porque la normalidad nos trajo a la pandemia. ¿Comprenderemos que somos olas de un mismo mar? Hojas de un mismo árbol? Flores de un mismo jardín? Toda la especie humana en pie de igualdad. Esta traumática experiencia debe ser utilizada para reformular el contrato social y avanzar hacia mas altos niveles de solidaridad comunitaria, mayor integración social, y como dice Edgard Morín, en "...los principios de una economía verdaderamente regenerativa basada en el cuidado y la reparación..." ¿Viviremos en armonía con nuestros paisajes? Lo que está en juego es la condición humana.


Roberto Mulieri

Presidente de la Federación de Nodos de la Red Argentina del Paisaje
Coordinador del Nodo Gestión Política del Paisaje de la Iniciativa Latinoamericana del Paisaje
Coordinador del Concejo Rector del Observatorio del Paisaje de Exaltación de la Cruz
Director Estudio Siempreverde